
Bienvenidos a Cartagena: de la historia de la infancia a la Pediatría de las Trayectorias
Queridos compañeros, colegas y amigos:
Es un enorme placer daros la bienvenida a la 52.ª Reunión Anual de la Sociedad de Pediatría del Sureste de España, que este año celebramos en Cartagena.
Una ciudad con más de dos mil años de historia nos acoge para hablar, precisamente, de futuro. Y quizá no haya mejor lugar para hacerlo, porque esta reunión quiere invitarnos a mirar hacia delante sin olvidar de dónde venimos.
La pediatría siempre ha tenido algo que la hace diferente al resto de la medicina: nuestro paciente está creciendo.
Cada niño que atendemos está construyendo, día a día, su organismo, su cerebro, sus relaciones, sus hábitos y su manera de estar en el mundo. Por eso, cuando cuidamos a un niño, nunca estamos atendiendo solamente el problema que tenemos delante. Estamos interviniendo, de alguna manera, sobre una historia que comenzó antes de esa consulta y sobre un futuro que todavía está por escribir.
Ese es el hilo que queremos recorrer durante esta 52.ª Reunión.
Comenzaremos hablando de protección, abordando una de las realidades más difíciles a las que podemos enfrentarnos como profesionales: el abuso sexual en menores. Porque ser pediatra significa también saber reconocer la vulnerabilidad, escuchar aquello que muchas veces no puede expresarse con palabras y actuar para proteger.
Nos preguntaremos después qué está ocurriendo con el cerebro de nuestros niños y adolescentes en un mundo profundamente transformado por la tecnología. La conferencia inaugural, «El cerebro hackeado», nos llevará a reflexionar sobre cómo el entorno digital está modificando la atención, el aprendizaje, las relaciones y la propia experiencia de crecer.
Pero para saber hacia dónde queremos avanzar también necesitamos recordar de dónde venimos.
Y Cartagena nos ofrece para ello un lugar excepcional: la Casa del Niño.
Un edificio creado hace más de un siglo con una idea que hoy sigue siendo extraordinariamente moderna: que proteger la infancia exige mucho más que tratar enfermedades. Exige alimentar, educar, prevenir, acompañar y cuidar las condiciones en las que un niño crece.
Allí recordaremos el camino recorrido por los derechos del niño, los primeros hospitales pediátricos y la Gota de Leche.
Volver a la Casa del Niño no será, por tanto, solamente un ejercicio de memoria.
Será una forma de reconocer nuestra propia trayectoria como pediatras.
Porque hubo un tiempo en el que evitar la desnutrición, disminuir la mortalidad infantil y garantizar unas condiciones mínimas de higiene constituían algunos de los mayores retos de nuestra profesión. Aquellas generaciones transformaron la salud infantil entendiendo que el entorno podía determinar el futuro de un niño.
Más de cien años después, los problemas han cambiado, pero la pregunta sigue siendo sorprendentemente parecida:
¿Qué necesita un niño para crecer con salud y alcanzar todo su potencial?
La respuesta ya no puede encontrarse únicamente dentro de una consulta.
Por eso esta reunión también quiere salir fuera de ella.
Abriremos espacio a la participación comunitaria, a las asociaciones y a quienes trabajan cada día junto a niños y familias. Porque la salud infantil se construye en los hospitales y centros de salud, pero también en las familias, en las escuelas, en los barrios, en los espacios donde se juega y en las comunidades en las que transcurre la infancia.
Nos acercaremos igualmente a uno de los ámbitos en los que la palabra cuidar adquiere quizá su significado más profundo: los cuidados paliativos pediátricos.
Hay situaciones en las que curar deja de ser posible. Pero nunca deja de ser posible aliviar, escuchar, acompañar, proteger la dignidad y cuidar al niño y a quienes lo quieren. También eso forma parte de la trayectoria de una vida y de nuestra responsabilidad como pediatras.
Y nos preguntaremos después algo aparentemente mucho más sencillo: ¿y si lo que les hace falta a los niños es moverse?
En una infancia cada vez más sedentaria, más digitalizada y con menos espacios de juego libre, recuperar el movimiento puede parecer una recomendación elemental. Sin embargo, probablemente sea una de las intervenciones más poderosas que tenemos para proteger la salud física, mental y social durante toda la vida.
Protección.
Cerebro y entorno.
Derechos de la infancia.
Cuidados.
Movimiento.
Comunidad.
Investigación.
Temas aparentemente muy diferentes que, sin embargo, hablan de una misma realidad: las experiencias de la infancia dejan huella.
Y a todo ello se suma algo esencial en cualquier sociedad científica: generar conocimiento y compartirlo.
Las comunicaciones científicas, los casos clínicos y, muy especialmente, nuestros residentes y jóvenes pediatras tendrán un espacio central en esta reunión. Queremos escuchar sus preguntas, sus investigaciones y su forma de entender una profesión que necesariamente seguirá cambiando.
Porque la pediatría también tiene su propia trayectoria.
La tuvieron quienes hace más de un siglo levantaron instituciones como la Casa del Niño.
La tuvieron quienes hicieron avanzar la vacunación, la nutrición, la neonatología, la prevención o la atención hospitalaria.
Y la estamos construyendo nosotros ahora.
Quizá por eso el recorrido de esta reunión pueda resumirse en una idea muy sencilla:
pasar del episodio a la trayectoria.
Durante mucho tiempo hemos organizado la medicina alrededor de enfermedades, órganos, diagnósticos y episodios asistenciales. Todo ello seguirá siendo imprescindible.
Pero hoy sabemos que la salud de una persona no se explica solamente por lo que le ocurre en un momento determinado.
Importa lo que ocurrió antes.
Importa dónde creció.
Importa cómo fue alimentado.
Importan sus relaciones y sus experiencias.
Importan el ambiente, el movimiento, el sueño, las pantallas, la adversidad y los cuidados recibidos.
Importa la biología, pero también importa la vida.
Y todas esas dimensiones van dibujando una trayectoria.
Por eso queremos terminar esta reunión mirando hacia una Pediatría de las Trayectorias.
Una pediatría que no vea al niño como una sucesión de consultas, sino como una historia en construcción.
Que no se pregunte únicamente:
«¿Qué le ocurre hoy a este niño?»
sino también:
«¿De dónde viene, qué está modificando su camino y qué podemos hacer hoy para mejorar su futuro?»
Ese cambio de mirada conecta de una forma extraordinaria el pasado y el futuro de nuestra profesión.
Hace más de cien años, la Gota de Leche intentaba modificar la trayectoria de un niño proporcionándole alimento y protección.
Hoy disponemos de genética, neuroimagen, terapias avanzadas, nuevas tecnologías y una capacidad científica que entonces hubiera parecido inimaginable.
Pero la esencia continúa siendo la misma:
actuar hoy para que la vida de un niño pueda ser mejor mañana.
Ese es, quizá, el extraordinario privilegio de ser pediatra.
Acompañar una etapa de la vida en la que todavía hay mucho por construir y, por tanto, mucho que podemos cambiar.
Cartagena nos permitirá estos días recorrer la historia de la infancia y de nuestra profesión.
Desde la Casa del Niño hasta la pediatría que viene.
Desde la protección a la prevención.
Desde la enfermedad al cuidado.
Desde el episodio a la trayectoria.
Porque estaremos, como quiere nuestra Sociedad, donde esté la infancia y la adolescencia.
Y allí donde esté un niño creciendo habrá siempre una trayectoria que comprender, proteger y acompañar.
Bienvenidos a Cartagena.
Bienvenidos a la 52.ª Reunión Anual de la Sociedad de Pediatría del Sureste de España.
Bienvenidos a una pediatría que mira su historia para construir el futuro: la Pediatría de las Trayectorias.

Juan José Benavente García. Presidente Comité Organizador. Jefe de Sección. Digestivo. Servicio de Pediatría. Hospital Universitario Santa Lucía. Cartagena.
